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viernes, 10 de abril de 2015

DISFRUTANDO CON LOS "OLIVENZA FRIENDS"


Disfrutar.

Eso es lo que quiero y necesito ahora mismo en la pesca, y de momento lo voy consiguiendo.

Hace tres semanas me invitaron, junto con unos compañeros más, a ir a pasar un fin de semana a Olivenza a casa de mi buen amigo Germán.
El fin de semana planteaba varios objetivos:

1. Pasar el fin de semana con los amigos (risas, cubatas y muy  muy buen rollo)
2. Pescar barbos en los corrientones del río Guadiama
3. Comer migas preparadas por Isabel, la madre de Germán.

La comitiva estaba formada por Germán, nuestro anfitrión, Soriano, Carlos, Verdugo, Juanlu y yo(nos faltaron Añón y José Luis, que hubiesen redondeado el grupo a la perfección)


El fin de semana empezaba el sábado a mediodía, una vez que Germán saliera de currar. Tanto él como Carlos, Soriano y yo disponíamos del  lunes libre, así que la vuelta sería en dos tandas, ya que Juanlu y Verdu debían volver el domingo por la tarde. Una pena, pero menos es nada, como se suele decir.

Os puedo decir que ya desde la salida empezamos a reírnos  de lo lindo. Imposible que el objetivo número uno no se cumpliera.

Cuando llegamos a la casa de los padres de Germán, estos nos recibieron con los brazos abiertos, sus padres, Isabel y Pedro, sus tíos, hermano, cuñada, sobrinos….todos encantadores, campechanos y fantásticos. ¡Qué maravilla de familia! El fin de semana prometía…

Lombrices. Soriano quería lombrices y Germán no le dejó comprar porque “en mi pueblo vamos a  coger las mejores lombrices que puedas necesitar”. Así que hechas las presentaciones, nos fuimos a coger lombrices. Y lo que suele pasar, a excepción de Germán, que es más de campo que un gurumelo, aquí,  yo, la princesa, con sus uñitas pintadas, no tuve problema en empezar a meter las manos en el barro y a sacar unas lombrizacas estupendas. Mientras, el resto de la comitiva miraba, se agachaba, indicaba…..pero hasta que no pasó un buen rato, ninguno se manchó las manitas,¡qué chicos tan refinados!, pero poco a poco se fueron animando.




Y que decir, después de aquello, ya con las manos limpias, merienda, cena, cubatas, guitarreo, risas…..hasta las tantas. Algunos no dormimos ni cinco minutos. Los que más, un par de horas. Y a eso de las 7 de la mañana, ahí estaba Isabel preparando las migas con chorizo para desayunar. Pedazo de plato me metí entre pecho y espalda!!! Mis compañeros y yo estábamos cansados pero las migas no sentaron divino. Tercer objetivo cumplido con creces. ¡Madre mía la vitalidad que dan unas buenas migas por la mañana después de una noche de juerga!
 
Y os preguntaréis, y pescar ¿cuándo? Tranquilos, que todo llega.



Después de dar cuenta de las migas, cogimos las cañas y al río. ¡Qué bonito es aquello!  Fuimos andando a la vera del río buscando un lugar por donde poder acceder a piedras en mitad de la corriente donde poder colocarnos con las boloñesas y intentar sacar los barbos.  Casi nada más empezar, el maestro Soriano sacó un barbo….y fue el único de la mañana. Germán y Verdu sacaron un pez gato cada uno. Carlos un carpín y Juanlu y yo de bolo. Los barbos no dieron la cara. Aproveché para probar por  primera vez la pesca el black bass, y aunque tampoco se sacó ninguno, me encantó la experiencia por ser una pesca de acarrear pocos chismes y de dar bonitos paseos a la orilla de ríos y pantanos.

Así que, tristemente, el objetivo número 2, no pudo realizarse en condiciones, los barbos no quisieron darnos la bienvenida a Olivenza.

Otra pena fue que, después de comer, Verdu y Juanlu se tuvieron que volver a Sevilla.

El resto del domingo transcurrió tranquilo, con siesta, el clásico Madrid–Barça, cena, copitas y más risas.

 




El lunes, como buen anfitrión, Germán nos llevó a conocer su pueblo, Olivenza, del cual se siente muy orgulloso y no es para menos. Es un pueblo muy bonito y muy, muy cuidado. Después pasamos a ver a nuestros vecinos portugueses en Elva, que también es precioso, aunque no está tan bien cuidado.



Pasamos las últimas horas comiendo con la familia de Germán y descansando un poco para realizar el viaje de vuelta.

Por cierto, es de justicia que aquí hable de lo bien que cocina Isabel, la madre de Germán. No sólo las migas, tremenda ensaladilla, pedazo de tortilla de papas con chorizo, increíble guiso de judías. Y la carne de la carnicería de Juan, el hermano de Germán, cocinada a la plancha por Pedro, el padre…..¡¡¡¡madre mía, que lote más bueno de comer!!!. Cada vez que me acuerdo de la ensaladilla de Isabel se me caen dos lagrimones de añoranza….¡¡¡qué buena!!!

Y, claro, con tal acogida por esta fantástica familia que no se hartaron de nosotros, lo bien que nos trataron, lo bonito que es aquello y como el objetivo pesquero no pudo realizarse en condiciones, hemos prometido volver cuando apriete el calor y disfrutar de la pesca de los barbos comizos en los corrientones del Guadiana.

De izquierda a derecha: Juanlu, Carlos, Verdugo, yo misma, Germán y Soriano
 Este fin de semana, que me saca una sonrisa cada vez que lo recuerdo, no hubiera sido posible sin ellos. Mis compañeros, mis amigos, y con permiso de sus respectivas y de mi respectivo, mis chicos. Este grupo de pescadores, que en un principio eran compañeros de pesca, ahora se han convertido en grandes amigos a los que quiero y respeto: mi Germán, mi Juanlu, mi Carlos, mi Verdu, mi Sori, mi Boni, mi Añón y mi José Luis. Sin ellos, sin el resto de compañeros del Club de Pesca Alcosa, nunca hubiera llegado a conseguir lo conseguido en la pesca. Sin ellos seguro que ya hubiera abandonado este deporte. Sin ellos, aunque siguiera pescando, no sería igual de divertido ni me llenaría tanto. Sin ellos, estoy completamente segura de que no volvería a disfrutar de este deporte. Me siento tremendamente afortunada de haber encontrado un grupo de hombres en el que sentirme tan bien, donde me tratan como a su princesa (aunque siempre hablen de tirarme al río y abandonarme en cualquier recodo). En este deporte, eminentemente de hombres, me siento entre ellos como una igual, querida y respetada. Les adoro, no puedo decir otra cosa, y saben que aquí está SU MARGA, para lo que necesiten, en la pesca y fuera de ella. Ellos son y serán lo mejor en mis días de pesca.